LA IMPORTANCIA DE LAS EMOCIONES EN LOS NIÑOS

En el mundo de los adultos NADIE ESTÁ CONTINUAMENTE FELIZ, ni desearía estarlo, de modo que para los niños ese objetivo también sería erróneo. Si intentamos que sean felices todo el tiempo, seguramente conseguiremos el efecto contrario tanto para nosotros como para ellos, es decir, nos sentiremos desdichados.

Lo realmente importante es que los niños puedan CONVIVIR con todos los sentimientos que despiertan las diferentes situaciones de la vida, EXPERIMENTANDO TODO TIPO DE EMOCIONES y SINTIÉNDOSE A GUSTO con ellas.

Cuántas veces hemos dicho a nuestros hijos frases como estas: “los niños mayores no lloran” o “no es propio de un niño de tu edad enfadarse de eso modo”…

 

Pues bien, estos comportamientos manifiestan EMOCIONES que no son buenas ni malas, son simplemente emociones que hay que APRENDER A RECONOCER Y GESTIONAR.
¿QUÉ SON LAS EMOCIONES?

Las emociones son conjuntos de SENSACIONES CORPORALES diferenciadas que experimentamos ante diferentes situaciones; dichas sensaciones pueden ser sutiles o extremadamente intensas y NOS ACOMPAÑAN CONSTANTEMENTE, fluyendo, fusionándose, mientras resolvemos las distintas circunstancias de nuestra vida. En otras palabras, ¡LAS EMOCIONES SON UN SÍNTOMA DE ESTAR VIVO!

Los niños no se inhiben, expresan los sentimientos fácil y naturalmente. Sin embargo, deben APRENDER A MANEJAR sus emociones ante la sociedad y a encontrar la forma de ENCAUZAR CONSTRUCTIVAMENTE la poderosa energía con que nos cargan los sentimientos. Para ello, los niños dependen de la información que les proporcionen sus padres.

En psicología con Paula, podemos enseñarte tanto a ti como a tu hijo, pautas para aprender a identificar y gestionar esas emociones y a SENTIROS CÓMODOS con sentimientos negativos como la ira o la tristeza, ya que no son tan destructivos como pensamos y tiene un gran papel que desempeñar en NUESTRA SALUD y BIENESTAR EMOCIONAL.

Virginia Pérez Domínguez.


Mindfulness

La palabra mindfulness ha sido traducida al español con diversas expresiones como atención plena, conciencia plena, presencia mental o conciencia abierta, entre otras.
Mindfulness, designa un conjunto de prácticas o ejercicios mentales que tienen en común el fijar la atención en el momento presente, sin juzgar y con una actitud bondadosa o amorosa hacia el objeto que se contempla. En palabras del autor Guy Armstrong: “Saber lo que estas experimentando, mientras lo estas experimentando”.

Significa prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.
Este tipo de atención nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de nuestra vida.

La atención plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma integral a los aspectos de la persona; cuerpo, mente y espíritu. Practicando la atención plena desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión.
Esta práctica, está cada vez más integrada en la Medicina y en la Psicología Occidental ya que es una manera efectiva de reducir el estrés, aumentar la autoconciencia, reducir los síntomas físicos y psicológicos asociados al estrés y mejorar el bienestar general.
El mindfulness es una habilidad susceptible de ser aprendida y entrenada. De hecho, cuanto más se practique, mejores resultados podrán obtenerse y más fácil nos resultará focalizar nuestra atención en la respiración.
Su práctica, permite que desarrollemos una relación especial con nosotros mismos, y por consiguiente, con la manera en la que experimentemos nuestra vida y nos relacionemos con los demás. En definitiva, mindfulness es una experiencia que hay que vivir.


Mindfulness para niños

❖ Estar más presentes en el aquí y ahora, siendo conscientes de sus pensamientos, emociones y sensaciones, tanto agradables como desagradables.
❖ Mejora la atención y la concentración.
❖ Mejora su aprendizaje y rendimiento académico.
❖ Les ayuda a reconocer y regular sus emociones.
❖ Mejora el autocontrol y saber “parar”.
❖ Aumenta la escucha activa.
❖ Disminuye la ansiedad.
❖ Aumenta la empatía y la comprensión hacia los demás.
❖ Desarrolla su consciencia sobre la salud y el cuidado de su cuerpo.
❖ Mejora la creatividad.
❖ Acrecenta su tranquilidad y calma, aprendiendo a relajarse.
❖ Facilita el enfocar su presente y su futuro hacia las metas deseadas.
❖ Obtienen un mayor equilibrio emocional y psicológico.

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A través del mindfulness y la meditación, los niños comienzan a sentirse cómodos con las complejidades e incertidumbres de la vida. Es obvio, que no podemos prever todas las consecuencias de nuestras acciones; siempre habrá un grado de incertidumbre en todo ello.
Los niños, aunque no estén preparados para comprender la compleja interacción de causas y condiciones que tienen lugar en cada momento de nuestra vida, consiguen sentirse más seguros ante la incertidumbre cuando logran estar cómodos con la idea de que no necesitan saber la respuesta de cada pregunta.
La apertura mental, les ayudará a contemplar cada experiencia en toda su maravilla y complejidad. Cuando los niños cambian su mente de forma positiva son capaces de expresarse, obrar y relacionarse con más sabiduría y compasión.
La atención constante y flexible desarrolla en los niños la capacidad de concentrarse y aquietarse; el equilibrio emocional mejora su capacidad de darse cuenta de las cosas y redefinirlas, mientras que expresarse, obrar y relacionarse, aumenta su capacidad de mostrar interés y conectar con otros.


Estimulación Cognitiva

¿CÓMO INVERTIR EN TU CEREBRO?

¿Qué es la “salud cerebral”?

Estar en buena forma física se refiere a un estado de bienestar físico en nuestro entorno, permitiéndonos llevar a cabo actividades diarias sin demasiada dificultad. De la misma manera, la SALUD CEREBRAL implica un buen funcionamiento del cerebro necesario para prosperar en el entorno al que nos enfrentamos cada día.

Mejorar la función cerebral incide en nuestra capacidad para prosperar y tener éxito en cada etapa de nuestra vida, ya sea la infancia, la adolescencia o la edad adulta.

En este entrenamiento cerebral entran en juego los PROCESOS COGNITIVOS que se clasifican en básicos: percepción, atención y memoria y en superiores: lenguaje, razonamiento, aprendizaje y control de la conducta.

Mediante los procesos cognitivos recibimos, almacenamos y utilizamos tanto la información que nos llega del exterior como de nosotros mismos. Nos permiten realizar actividades cotidianas, adaptarnos al medio y aprender.

Por ello, es de vital importancia desarrollar y mantener las funciones cognitivas a lo largo de nuestra vida.

¿CÓMO PODEMOS HACERLO?

Con la psicoestimulación. La PSICOESTIMULACIÓN es una disciplina de intervención psicológica que integra un conjunto de técnicas y estrategias, que tiene por objetivo activar y ejercitar las distintas funciones cognitivas de la persona, con el fin de mejorar su rendimiento mental.

La estimulación cognitiva tiende a ser integral, es decir, al mismo tiempo que se trabaja la memoria, se trabaja la atención; al mismo tiempo que se trabaja el lenguaje, se trabaja la memoria y la atención

Entre los beneficios del entrenamiento cognitivo están:

· Preservar la AUTONOMIA de la persona aprovechando la utilización de sus recursos.

· Aumentar su CALIDAD DE VIDA.

· REDUCIR LA ANSIEDAD que provocan los fallos cognitivos.

· Aumentar su AUTOESTIMA.

Aunque el principal factor de riesgo de padecer un deterioro cognitivo es la edad, este entrenamiento está indicado también para aquellas personas que simplemente quieran mejorar dichas funciones o como medida preventiva para evitar el declive.

¡ANÍMATE!

Virginia Pérez Dominguez


¿QUE ES LO QUE QUIEREN REALMENTE LOS NIÑOS?

El psicólogo clínico Steve Biddulph en su libro “El secreto del niño feliz” lo explica claramente.

Sorprendentemente, lo que los niños quieren es más barato que cualquier juguete y más sano que una chuchería…

Como padres nos hacemos infinidad de preguntas sobre nuestros hijos: ¿Por qué siempre dan guerra? ¿Por qué siempre investigan lo que no deben, hacen cosas prohibidas, molestan, desobedecen, provocan y desordenan todo?

Pues bien, los niños dan guerra por una razón: ¡TIENEN NECESIDADES NO SATISFECHAS!

Y entonces nos preguntamos: ¿qué necesidades no satisfechas puede tener mi hijo/a? Tiene juguetes, alimento, ropa, caprichos, duerme limpio y calentito…

Sin embargo, existe otra necesidad que está por debajo de las necesidades básicas anteriormente citadas y que es vital para hacer que los niños crezcan sanos y felices.

Los niños necesitan AMOR para vivir.

Cuando son bebes les encanta que los toquen y los abracen. Cuando son adolescentes se sienten incómodos con ciertas muestras de cariño, aunque admiten que les gusta ser queridos como a todo el mundo.

¿Cómo podemos mostrar este AFECTO?

Además del contacto físico (besos, abrazos, caricias…) existen otras formas de dar afecto y una de ellas es la PALABRA.

Los niños necesitan ser reconocidos, que se advierta su presencia, les gusta ser incluidos en una conversación, que escuchen sus ideas y que se les admire.

Darle importancia a sus problemas (para nosotros pueden no tener relevancia pero para ellos pueden ser un mundo), dirigir la mirada cuando reclaman nuestra atención o interesarnos por sus gustos y actividades diarias cubren las necesidades psicológicas del niño que son tan simples y a la vez tan esenciales.

Esto ocupará muy poco de nuestro tiempo si se realiza amorosamente y no detrás de un periódico o de una revista.

Virginia Pérez Domínguez.


¡SOCORRO, LLEGÓ LA ADOLESCENCIA!

Como padres, estábamos avisados. Cuando nacieron nuestros hijos la gente nos decía: “Disfrutadlos ahora que son pequeños…”. “ Niños pequeños, problemas pequeños, niños mayores, problemas mayores”. Una y otra vez se nos repitió que llegaría aquel día en el que ese bebé encantador, se convertiría más adelante en un desconocido que criticaría nuestros gustos, rechazaría nuestros valores y cuestionaría continuamente nuestras normas.

Pues bien, llegó la ADOLESCENCIA y aunque estuviésemos supuestamente preparados para el CAMBIO DE ACTITUD de nuestros hijos, nadie nos preparó ante otro tipo de sentimientos:

· Pérdida del antiguo y ESTRECHO VÍNCULO: “¿Quién es este desconocido que vive en mi casa?

· Pérdida de la CONFIANZA: “¿Por qué se comporta así? ¿Habré hecho algo?”

· Pérdida de la SATISFACCIÓN DE SER NECESARIO: “No hace falta que me acompañes…ya lo hará algún amigo”.

· Pérdida del ROL PROTECTOR: “Es tardísimo, ¿Dónde estará a estas horas?”

· Sentimiento de MIEDO ante la situación: “¿Cómo puedo ayudar a mi hijo/a en estos años tan complicados?

Con todas estas cuestiones sobre la mesa, ¿cómo no van los padres de hoy a sentirse abrumados?

El tándem entre padres e hijos es complejo, por un lado el BIENESTAR DE LOS ADOLESCENTES, depende del acceso que tengan a las ideas y los valores de los padres. Por otro lado, los adolescentes necesitan poder CONFIAR sus miedos, EXPRESAR sus dudas y EXPLORAR distintas posibilidades con un adulto que les escuche y les ayude a tomar decisiones responsables.

La convivencia con los adolescentes puede resultar abrumadora. Lo sabemos. Pero no olvides que también podemos aprender estrategias y habilidades para navegar en estas aguas turbulentas sin llegar a hundirnos.

¡JUNTOS PODREMOS!

Virginia Pérez Domínguez.


Vuelta a las rutinas…¿fácil o difícil?

El final del verano ha llegado y con él volvemos a la rutina de siempre: trabajo, cole, deberes, clases extraescolares, etc.

¡Ahora es el momento de ayudar a los más peques de la casa a iniciar el curso con buen pie! ¿Qué podemos hacer los papis ahora? ¿Cómo los podemos ayudar con las tareas que están por llegar?

CONSEJO 1: Informemos a nuestro hij@ sobre cómo va a ser su nuevo curso: qué profe le puede tocar, qué asignaturas va a tener, si hay algún/a amigo/a que vaya a repetir o se haya cambiado de cole, etc. Que el niño vaya al colegio sabiendo lo que le espera es muy beneficioso para él, respondamos todas sus dudas siempre que podamos, para así poder controlar su ansiedad y nervios.

CONSEJO 2: Recuerda que tu hij@ necesita mucha energía para afrontar el día a día en el cole. Dale un buen desayuno por las mañanas. Está demostrado que llevando una dieta sana y equilibrada rendimos más y mejor. Proporciónale un buen desayuno cada mañana antes de ir al colegio y haz que se acostumbre a tomar almuerzo a media mañana. El desayuno y el almuerzo le ayudarán a afrontar la dura jornada escolar.

CONSEJO 3: A todos nos cuesta trabajo volver a la rutina, así que ellos no son menos, su concentración ahora mismo puede que no sea la que tú deseas. Ayudemos a nuestr@s hij@s a organizarse y tener un horario de estudio acorde a su edad cronológica y mental. Hacer que un niño esté 5 horas seguidas estudiando no va a mejorar sus notas, recordemos que la concentración tiene un tiempo limitado de aproximadamente 45 minutos en adultos. Está claro que tiene que hacer los deberes y cumplir sus responsabilidades, pero no se lo pongamos muy difícil.

CONSEJO 4: Las actividades extraescolares son fabulosas para muchos ámbitos: relacionarse con otros niños y niñas, aprender cosas nuevas, realizar ejercicio físico… pero algunas veces acabamos sobrecargando a nuestros hij@s y haciendo que esas actividades en vez de placenteras sean agobiantes. Es bueno que estén activos, pero siempre que respetemos que son niños y necesitan su tiempo de juego y bienestar. No sobrecarguemos sus tardes teniendo muchas actividades además de los deberes.

¡Y recuerda! Es una etapa de cambio para ell@s, puede que en estos días estén mas alterados de la cuenta, no os preocupéis, vosotros estaréis ahí para todo lo que necesiten, haciéndolo estupendamente.

Verónica García Trujillo
Psicóloga General Sanitaria


15 hábitos para vivir con abundancia. Sergio Fernández

¡OS RECOMIENDO ESTE VÍDEO!

Yo tengo alguno ya cumplido😜. Otros no me convencen…. pero Sergio dice que lo probemos un mes y si no nos hace más feliz…NEXT…porque no somos todos iguales.

Me gusta mucho:
– UN RATO DE SILENCIO
– DAR GRACIAS AL FINAL DEL DÍA
– ACOSTUMBRATE AL “NO”

 

Mi hábito para las próximas semanas: NO QUEJARME

 

Ya os contaré…..

 

Y SI TE CUESTA LLEVAR A LA PRÁCTICA….

En Psicología con Paula te ayudamos A PONERLOS EN PRÁCTICA.

Paula Sánchez Piazuelo